– Avante la elección en el Poder Judicial del 1 de junio
Por Jorge Huerta E./ informatePR
Es la primera ocasión en nuestra vida política que en México se elegirán a jueces, magistrados y ministro de la corte, porque las reformas a las leyes así lo han dispuesto, en esta nueva etapa histórica, que algunos califican como atentado y otros como un paso delante del acontecer democrático para nuestro país.
Lo cierto es que jamás volverá a ser el mismo, independientemente de las consecuencias buenas, malas o la combinación de ambas.

Lo que han llamado cuarta transformación es precisamente un período más en nuestra historia, donde primeramente se menciona a la Independencia, la Reforma y la Revolución, aunque yo agregaría la Expropiación Petrolera, por las connotaciones que tuvo en el ámbito energético, jurídico, laboral, industrial, tecnológico y hasta de orden económico.
Este recorrido nos indica que no hemos estado estáticos, sobre todo cuando apenas hace dos sexenios se estableció una reforma (la energética) que fue revertida, en un momento clave, cuando parecía que desaparecía la industria petrolera ante la contrariedad de lo que había marcado el Gral. Lázaro Cárdenas en 1938, con la nacionalización del petróleo.

Significa que las leyes han sido modificadas con el Constituyente permanente de acuerdo a las políticas, ideología o visión de alguno o más poderes de la Unión; la creación o separación de poderes sugería una alineación de acuerdo a un rumbo de país, pero también un contrapeso que frenara los excesos de alguno de los tres.
En las últimas décadas el tema más recurrente ha sido referente a la reforma energética, ya que existe un elemento fundamentalmente importante, es el rubro del que dependen la mayoría de los países industrializados y no industrializados, además de las ganancias que genera la cadena productiva de esa actividad.

Guerra de poder a poder
El enfrentamiento de los últimos tres años ha sido por el tema petrolero y energético, pues en la Suprema Corte de Justicia de la Nación se tiene una visión distinta a lo que plantea el ejecutivo y tuvo como consecuencia disputas jurídicas y políticas en las cuáles surgió lo que llamaron el plan b, y con él la reforma judicial con las consecuencias que tenemos en este momento.
Aunque ha sido un mar de confusiones el votar por tantas personas a los distintos espacios de las diferentes dependencias del Poder Judicial, ya sea estatal o federal, lo cierto es que es la primera ocasión que tenemos todos los mexicanos en elegir, pero además conocer, saber los nombres, incluso algunas de las propuestas de los nuevos juzgadores en los distintos niveles.
Después de la elección estaremos más al pendiente del proceder de cada uno de ellos, de las decisiones que toma, si son a favor o en contra de la propia sociedad, pues el PJ se encontraba en una burbuja, en la que el único contacto eran documentos escritos, sin posibilidad muchas veces conocer el fondo o la dirección de los fallos jurídicos tomados.
Jueces ignorantes
Aunque algunos de los críticos decían que los participantes para la elección del Poder Judicial se ganaban el derecho solamente en una tómbola, es totalmente absurdo, ya que primeramente debías comprobar los estudios requeridos, tener un perfil profesional para poder competir; ahora bien, esta es la primera elección y tendrá sus bemoles, como se dice por ahí, como lo ha sido todo por vez primera.
Pero entonces, si esto es destruir a la democracia, la pregunta es ¿qué siempre la justicia fue pronta y expedita e imparcial?, creo que la respuesta es obvia, de tal manera que necesitamos un cambio radical dentro del Poder Judicial, independientemente de su competencia; los juicios casi infinitos y desgastantes a los únicos que les convenía era a los abogados litigantes, pero ¿a los jueces no?
Lo cierto es que muchas de las decisiones que debieron ser jurídicas, eran políticas porque algunos de los puestos habían sido a propuestas del ejecutivo y era necesario mantener la independencia. No es que los jueces fueran ignorantes, sino que se mantenían a través de favores políticos, incluso había una herencia consanguínea también.
Un botón de muestra
Y sobre todo en el tema electoral, porque si había evidencias plenas del manejo discrecional de recursos, del poder, y los espacios, jamás vimos una resolución en contra de un funcionario o partido que usara recursos de manera indebida. En el estado de Veracruz tuvimos un poder ejecutivo aplastante a manos del tricolor, tanto que existió una ceguera potencialmente contra la oposición.
Durante el periodo llamado de la Fidelidad, hubo demasiados excesos que nadie pudo frenar, ni las autoridades electorales ni un solo juez; nadie, absolutamente nadie capaz de comparar las campañas mediáticas y las condiciones de desigualdad de competencia. La entidad fue literalmente pintada de rojo y todos los espectaculares del gobierno del estado eran utilizados por el PRI y sus candidatos.
El sexenio de la Fidelidad, no solo padecimos de la delincuencia, sino de la apabullante política partidista del tricolor, en lo que según fuentes acreditadas hablan de “la plenitud del pinche poder”, poder que debía ejercer, según los cánones políticos dentro del Revolucionario Institucional.
El final de Fidel Herrera Beltrán, casi la extinción del PRI en Veracruz y la elección en el Poder Judicial, marcan un nuevo ciclo que tenemos que ir construyendo entre todos; si creemos que alguien lo hará por nosotros, entonces estaremos iletrados ante una nueva oportunidad de hacer democracia. Democracia dinámica… jamás las cosas volverán a ser como antes. Bien o mal, jamás. (01/junio/2025)













































