
– El petróleo y la vainilla, generaron riqueza, pero también desesperanza, después del agotamiento de su explotación en la región de Poza Rica y Papantla
– De ser México, la nación primordialmente exportadora del aromático, hoy solo provee el 1% del comercio mundial
– Poza Rica no es más la capital petrolera de México
Por Jorge Huerta E./ informatePR
Zona norte de Veracruz.- Una de las tierras bendecidas en la entidad, sin duda es la zona norte de Veracruz, lugar donde se entretejen historias de toda índole, pero principalmente de bienestar y progreso, donde la huaxteca y el totonacapan, desde tiempos inmemoriales mostraron sus esplendor a través de sus culturas, que sobreviven hasta nuestros días, muchas de sus costumbres sufrieron con la santa inquisición, otras se mezclaron, en un sincretismo religioso obligado y algunas desparecieron para siempre; sin embargo habría que resaltar dos elementos, dos tesoros, productos nativos de esta comarca, el oro negro o petróleo y la vainilla, conocida también como la flor negra, un aromático de fama mundial; ambos fueron el sostén económico de la región. Por su parte, la vainilla fue clave en la región de Papantla y el petróleo, en el siglo XX fue fundamental para desarrollo del país, pero hoy su agotamiento, ha causado incertidumbre a más de un siglo de explotación, al menos en Poza Rica.
Existen registros que, desde tiempos prehispánicos, distintas culturas conocieron el petróleo y la vainilla; la civilización Olmeca, que se desarrolló en lo que hoy son los estados de Tabasco y Veracruz, tuvieron contacto con el bitúmen, pero en la cultura conocida como las Remojadas, asentada en el centro de la entidad, es donde más evidencia podemos encontrar, pues existen infinidad de esculturas que llevan pigmentos de hidrocarburo, según fuentes del Museo Nacional de Antropología de la CDMX y el Museo de Antropología de Xalapa (MAX), espacios en el que se exhiben piezas arqueológicas con esa tintura negra; la vainilla por su otro lado, fue mayormente utilizada dentro de la cultura totonaca, aunque también podemos decir que fue un producto de comercio internacional e intercambio, desde entonces.
Si la vainilla fue el principal motor de la economía regional del totonacapan desde finales del siglo XIX y principios del Siglo XX, y que tuvo como su centro comercial la ciudad de Papantla (la ciudad que perfuma al mundo) ¿a dónde fue a parar toda la riqueza generada por generaciones de familias papantecas?, sobre todo, tomando en consideración que la vainilla del totonacapan llegó a las mesas de las cocinas europeas y los Estados Unidos.
La ciudad de Poza Rica, padece de una crisis económica por el cierre de fuentes de trabajo en Petróleos Mexicanos, la baja inminente de recursos petroleros por falta de desarrollo de proyectos, trajo como consecuencia la migración de mano de obra, alza de rentas de inmuebles y abandono de viviendas por la movilización de familias en busca de mejores oportunidades, así como la falta de circulante.

La vainilla y el petróleo han dado por más de un siglo una riqueza que ha quedado de manifiesto en las estadísticas de la propia Secretaría de Fomento del país, en 1907, como lo detalla el cuadro de productos del campo como el chile, frijol, maíz, chicle, tabaco, caña de azúcar y la vainilla. En la gráfica podemos ver dos regiones y su producción, el ejemplo es Tuxpam y Papantla, en aquel tiempo en que las regiones era llamados cantones, mismas que eran encabezadas por un jefe político, y eran demarcaciones que aglutinaban administrativamente a los municipios.
Cultura Madre
Lo olmecas han recibido el sobrenombre de cultura madre, pues es de suponer que fue la más antigua y sobre todo, la que heredó a los pueblos mesoamericanos diversos aspectos como la escritura, el calendario y sus esculturas como las cabezas colosales que se ha popularizado como su principal distintivo. Los olmecas han sido llamados los primeros petroleros por haber dado utilidad al chapopotli (Chapopote), de acuerdo a diversos textos de investigadores. La revista Arqueológica mexicana publicó lo siguiente:
“Se sabe que utilizaron el chapopote para sellar acueductos y embarcaciones, como decoración de figurillas y en mangos de cuchillos, y como material de construcción. Los olmecas fueron los primeros mesoamericanos en recoger y procesar el petróleo que brotaba de los yacimientos naturales (comúnmente llamado chapopote, asfalto o betún), así como en utilizarlo para la ornamentación y sellado, como pegamento y en otros usos aún desconocidos. Entre los olmecas, el chapopote era usado para sellar acueductos de basalto y las embarcaciones; como decoración de figurillas y en mangos de cuchillos; y como material de construcción, pues se utilizaba como recubrimiento de pisos, y tal vez de muros y techos.”, resalta la edición digital.

Si bien es cierto que durante siglos han existido emanaciones de aceite hacia la superficie a lo largo de la planicie costera del golfo, existe una de las culturas poco conocidas, pero que presentan mayor evidencia de la utilización del hidrocarburo, en sus manifestaciones artísticas: la elaboración de esculturas. Las remojadas, son y han sido unas de las culturas de la zona central de la entidad veracruzana que abarca los municipios de Jamapa, Medellín de Bravo y Soledad de doblado, principalmente, donde se han encontrado, vestigios arqueológicos con detalles de hidrocarburo.
En el Museo de Antropología de Xalapa (MAX) se encuentra una interesante colección de figurillas pintadas o adornadas con tintura negra, ese líquido oscuro es nada menos que el chapopote o chapopotli. En esta región central de la entidad veracruzana también se descubrieron piezas arqueológicas conocidas como las caritas sonrientes; aunque éstas se atribuyeron durante mucho tiempo a la cultura totonaca, ya que el maestro Teodoro Cano las adoptó para muchas de sus representaciones artísticas y se han quedado en el colectivo como originalmente del totonacapan.

Vainilla del totonacapan
En uno de los viajes del barón Alexander Von Humbolt a tierras americanas se asegura que, durante su estancia en la Nueva España, visitó la ciudad de Papantla, y aunque no existen pruebas concluyentes de ello, en una vivienda hay una leyenda, en la que supuestamente el investigador se hospedó. Lo que sí podemos afirmar, es que hizo un reconocimiento importante sobre la vainilla, en sus estudios de botánica, En la calle Pino Suárez núm. 203 D del centro de Papantla hay un letrero que asegura que el Barón Von Humbolt habitó esa vivienda en 1804, y se afirma que él le dio difusión a la vainilla fuera del país.
Aunque los españoles habían llevado ya la vainilla a Europa desde la época del virreinato, el auge de la vainilla de la región de Papantla y Misantla fue en el siglo XIX, en ese tiempo también los franceses comenzaron a cultivarla en sus colonias. El campanazo lo dieron cuando descubrieron la manera de polinizarla artificialmente o digamos, de forma manual, pues en México la vainilla siempre fue cultivada en un proceso natural a través de algunos insectos o especies como la abeja melipona, una especie que no tiene aguijón, oriunda de la región. Pero, aunque ya en otros países comenzaron con sembrarla y comercializarla, fue México, particularmente en la llanura costera del golfo, que se creó un emporio con el proceso de secado, técnica que fue implementada a la llegada de la comunidad italiana a la región.

Existen muchas especies de vainilla, pero la más reconocida y apreciada es la Vanilla planifolia, que crece en la zona de Colipa, en el municipio de Misantla, y en la región de Papantla, en las laderas de los cerros, con ciertas características en los suelos arenosos, pero sobre todo junto a algunas otras plantas que le sirve de sostén y protección, ya que se requiere un grado de sombra para su desarrollo, es por eso que en muchos espacios de cultivo en la región se construyen estructuras con mallas sombra para atenuar los rayos del sol.
Cacao y vainilla fórmula indisoluble
Muchos productos mesoamericanos que se cultivaron en regiones del país, formaron parte de un catálogo de especies que los españoles llevaron consigo a la corona y a Europa. La vainilla estaba incluida, pero no fue ahí donde se inició el aromático su prestigioso camino, sino que antes de la conquista, la vainilla fue parte del tributo que pagaron los totonacas a los mexicas del altiplano, sobre todo cuando se consolidó la triple alianza y que controlaron grandes territorios de otras culturas que fueron sometidas, entre ellos los totonacas.

De esa forma el encuentro del cacao y la vainilla supusieron una excelente fórmula indisoluble de una de las mezclas con mayor aceptación entre los mexicas, la unión de estas especies, crearon una de las bebidas más emblemáticas y a tractivas al paladar. Según el libro “Un pueblo divido, comercio, propiedad y comunidad en Papantla, México”, del autor Emilio Kouri, menciona que “Las elites indígenas bebían el cacao copiosamente, Bernal Díaz del Castillo, vio llevar 50 jarras de cacao a la mesa de Moctezuma, la mejor bebida”.
Colonos italianos en Papantla
Durante algunas etapas, el gobierno de México abrió sus fronteras a habitantes de otras nacionalidades con distintas finalidades, humanitarias, políticas y hasta económicas. La región del totonacapan no fue la excepción, pues la llegada de habitantes de Italia a un lugar llamado El Cristo en el municipio de Tecolutla, y algunos posteriormente se trasladaron a Gutiérrez Zamora y otros a Papantla. En ambos municipios, algunas de esas familias se dedicaron a cultivar la tierra con distintos productos, pero fueron un grupo selecto que se dedicaron a la vainilla. Todos estos territorios pertenecían al Cantón de Papantla.
Adriana Aparicio Gaya, investigadora del Sistema nacional de semillas de México y productora vainillera, afirma que los primeros colonos trajeron una técnica de secado que se perfeccionó en los beneficios y dieron características especiales a la vainilla de la región, que prontamente se convirtieron en emporios vainilleros y por ende, en focos importantes de desarrollo económico regional. Ese secado artesanal, que es una forma que adoptaron en el proceso del tabaco, traído de Italia, le dio el plus. Muchas casas de Papantla tenían un patio central que se utilizaba para tirar en el suelo las vainas para el secado a través de los rayos solares.

Potencia mundial
La vainilla de la región de Papantla, ha sido por muchas décadas del siglo XIX y XX parte fundamental en el sostén económico aparejado a otros cultivos como el tabaco y el café, en un comparativo de hace 70 años hoy solo se produce el 5% de aquellos tiempos. Lejos quedó el superávit de utilidades de las ventas de las toneladas de la flor negra, o xanath, en un mercado que trata de sobrevivir de distintas formas, donde han influido también otros factores. Además, que el proceso es más prolongado que de otras especies. Una vez que es cosechada, continúa el sudado y secado, algo que puede durar hasta seis meses.
Uno de los fenómenos que ha perjudicado en la calidad del producto ha sido que no la dejan madurar lo suficiente, Adriana Aparicio, dice que si madura unos nueves meses se obtiene un producto de calidad. La prematura cosecha deteriora la calidad de la vaina. Por necesidades económicas los productores cortan tempranamente la vainilla, por lo que la calidad disminuye y por consiguiente su costo. La polinización artificial, llevada a cabo en Madagascar, territorio bajo protectorado de Francia, sustituyó a México en la producción, de tal manera que hoy mismo México tiene solamente el 1% de su producción global.

Cambio climático
Uno de los factores en la baja de la producción de la vainilla de Papantla sin duda es el cambio climático; algo que ha sido evidente, en los cambios de ecosistema; la vainilla crecía en los bosques selváticos, cerca de los cerros, conocido por lomeríos. La planta es una trepadora que requiere de un tutor que puede ser el cedro o naranjo, hoy existen campos abiertos con la malla sombra y un sistema de riego que provee del agua necesaria para su sobrevivencia.
Apenas 100 toneladas
Puede parecer una broma o una pesadilla. Roberto Carlos Azuara Balanza, presidente de la denominación de origen “Vainilla de Papantla”, dice que en la región del totonacapan en los años cincuenta del siglo XX, producían alrededor de 2 mil toneladas; en los registros de 2019, solo se alcanzó la producción de 100 toneladas. También comentó que el cambio climático ha provocado la reducción de precipitación de lluvias en la región. “Antes teníamos 1,600 mm de precipitación, ahora andamos en los 1,100 mm”.
Premios en Europa
Pedro Tremari, uno de los primeros colonos italianos en la región, se asentó en Papantla y se volvió uno de los terratenientes, impulsor de la vainilla de exportación. Octavio Tremari Gaya, bisnieto de Pedro, afirma que fue el primero en ganar premios en Francia, en una de las ferias donde se estaba inaugurando la Torre Eiffel, en 1889, entrando la vainilla en uno de los mercados que hizo crecer la economía de Papantla y la región. También la familia Tremari fue propietaria de unos terrenos en el municipio de Coatzintla. La hacienda Nextlalpan o Palma sola era de una tierra muy fértil que daba cualquier clase de producto agrícola, pero también poseía chapopoteras al aire libre.

Vainilla y petróleo
Si bien es cierto que la vainilla y el petróleo son dos productos muy distintos, lo cierto es que en esta región han convivido en una línea de tiempo, también hay que considerar que, aunque no se tiene la certeza del decaimiento del uno por el otro, el incremento en la producción de petróleo ha coincidido con la decadencia de la vainilla. El desarrollo de campos petroleros primero por las compañías privadas como “El águila”, entre otras, y posteriormente por Petróleos Mexicanos (PEMEX), aunado al crecimiento de la ganadería, fueron deforestando grandes áreas de bosques que provocó un gran cambio en las condiciones climáticas de la región.
Adriana Aparicio Gaya y Roberto Carlos Balanzá coinciden que se ha tenido que migrar con los cultivos a tierras más altas, en búsqueda de mejores condiciones de temperatura y al parecer las mismas plantas han tenido una respuesta favorable a esos cambios donde ahora conviven con otras especies como el café. En la sierra de Otontepec, la Universidad Veracruzana lleva a cabo un plan piloto para cultivar la vainilla en esa región de la huasteca baja y al parecer se está teniendo una adaptación favorable.
En un comunicado de prensa de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, fechado el 3 de febrero de 2024, la dependencia informa que se llegó un record de 515 toneladas de vainilla, lo que habla de un repunte importante. Veracruz por su parte sumó 400 toneladas de ese gran total, sin embargo falta mucho para llegar al menos a la mitad de lo que se cosechaba hace 70 años.

Siglo XX y el automovil
La masificación de manufactura del que es considerado el primer vehículo del mundo por parte del norteamericano Henry Ford, provocó que los derivados del hidrocarburo se apresuraban como el alimento perfecto de sus motores de combustión interna, aunque podían trabajar con queroseno, etanol o gasolina. Karl Benz fue el inventor del primer automóvil con uso de gasolina en 1886, pero fue hasta la producción en cadena del Ford T, cuando se pudo estandarizar el uso del combustibles desde finales del siglo XIX y principios del S. XX, dando inicio a la carrera energética, teniendo como base el petróleo que más tarde se utilizó en la Primera Guerra Mundial y el reemplazo del carbón.
Y mientras en USA, se perforó el primer pozo petrolero en 1859, lo esfuerzos en México eran muy incipientes, dicen algunos historiadores que cuando Porfirio Díaz envía a su equipo de geólogos a buscar respuestas en las chapopoteras de la huasteca, encontró más preguntas que respuestas. Incluso uno de los reportes afirma que no habían encontrado el dichoso petróleo o hidrocarburo. De ahí surge la leyenda del geólogo mexicano Ezequiel Ordoñez quien sugiere a un empresario norteamericano buscar en las cercanías de un cerro, dentro del lecho de la laguna Marland, un cuerpo de agua que comparten en estado de Veracruz y San Luis Potosí.

La Pez 1
De esa manera surge la Pez 1, el primer pozo petrolero comercial, no obstante, no hay que olvidar que Edward L. Doheny, y Ezequiel Ordoñez, con la Huasteca Petroleum Company, han sido catalogados como los primeros en el ramo petrolero, pero hubo esfuerzos anteriores en otras partes del país, particularmente en Tabasco y Veracruz. La región del totonacapan ya había sido explorada por extranjeros que buscaban fortuna en esta zona veracruzana, algo que merece ser contado desde otra perspectiva y es ahí donde se encuentran frente a frente, el petróleo y la vainilla.
La Rosa blanca, novela de B. Traven llevada a la pantalla grande por Roberto Gavaldón, cuenta la historia de una finca (La Rosa Blanca) con una exuberante vegetación, sembradíos numerosos de productos agrícolas, ganado, y también el citado oro negro, motivo por el que inician una serie de disputas legales e ilegales para desplazar a los propietarios de los ranchos, parcelas y fincas que vivían en paraísos donde nunca faltaba el alimento, agua limpia, leche fresca, semillas y carne. Las petroleras a toda costa se apoderaban de los predios de los dueños que se rehusaban a venderlas. Al final, en contubernio con las autoridades, los consorcios petroleros ganaron la mayoría de las veces.

La otra rosa blanca
Para retomar las anécdotas de lo que sufrieron los finqueros antes de la Expropiación Petrolera, recién se recreó la historia a través del cortometraje “La otra rosa blanca”. En el filme producido en 2023, se vuelve a tocar el tema, que una vez estuvo vetado por el gobierno de nuestro país, pues trata de una denuncia que involucra a México y USA. La nueva propuesta fílmica es que, en la ciudad de Papantla, uno de los descendientes de Pedro Tremari, aquel italiano vainillero que llevó la especie a competir a París cuando inauguraron la torre Eiffel, afirma que esa historia, de la rosa blanca, es realmente la historia de su abuelo y bisabuelo, pues tiene todos los elementos suficientes, en la compra venta de la finca de Palma Sola fue una transacción fraudulenta, muy parecida a la novela de B. Traven.
Octavio Tremari Gaya, integrante de la última rama familiar, asegura que su bisabuelo fue defraudado por los Furber, pues los empresarios petroleros ingleses jamás le pagaron en dinero, la propiedad de la hacienda de Palma sola. Con el paso del tiempo la comunidad de Furberos fue bautizada así, en honor a los hermanos Furber.
Paleocanal de Chicontepec
Si bien es cierto que el periodo de oro fue en los inicios de Pemex como ente gubernamental en la explotación de los recursos petroleros en la región, podemos hablar de una segunda etapa con el llamado Proyecto del Paleocanal de Chicontepec, mismo que fue descubierto desde antes de la Expropiación de 1938, pero fue hasta el siglo XXI cuando se canalizaron los esfuerzos económicos y técnicos suficientes para su exploración y por ende su explotación, en un momento donde nuevamente las compañías privadas tuvieron participación.

De acuerdo a un reporte de la Comisión Nacional de Hidrocarburos elaborado en 2010, dicho organismo justifica que Pemex voletó al Paleocanal de Chicontepec por la declinación de los campos como Cantarell; 30,000 millones de dólares fue la suma planteada para extraer el hidrocarburo durante 15 años, sin embargo las dificultades físicas fueron modificando los proyectos y hasta el nombre cambió a Proyecto Aceite Terciario del Golfo, sobre todo por la necesidad de la técnica del fracking utilizada por la complejidad de los campos.
Hoy mismo, en los campos que tuvieron un auge importante, ni siquiera atienden los pozos ya perforados con los equipo de RTP (Reparación y Terminación de Pozos), que se encuentran detenidos y los equipos de perforación han sido movilizados hacia el sureste, zona de mayor actividad, desde el inicio de la construcción de la refinería de Dos Bocas. En una publicación, la revista Contralínea asegura que entre 2006 a 2009 se destinaron más de 52 mil 520 millones de pesos a estos proyectos.
La decandencia de la actividad petrolera, asímismo de la baja en la producción de la legendaria vainilla, han creado una incertidumbre en la región norte de la entidad, de la que ninguno de los tres niveles de gobierno han podido diagnosticar y proyectar un futuro alternativo; por lo pronto en la región del totonacapan, con Poza Rica y Papantla como las ciudades más importantes de la zona que tuvieron un auge económico a partir del siglo XIX y XX, con sus aportes de la vainilla y el petróleo, el oro negro y la flor negra, quizá no volverán a florecer como antaño, por lo tanto, en este siglo XXI, solamente quedará en la memoria que fueron dos mercados importantes de los que hay que contar, cuando menos su historia. (08/agosto/2025)








































